(247) o "Previsión meteorológica 2"
27-02-2010

La incerteza de ir andando y notar una gota fría sobre tu cabeza y preguntarte si está empezado a llover, si han sido imaginaciones tuyas o (¿Solo me lo pregunto yo o nos pasa a todos?) si algún vecino ha decidido ponerse a mear en su balcón enseñando su pene a toda Barcelona, es comparable a la del principio del fin de una relación de pareja. Sucede algo de imprevisto. No recibes esa llamada a las cinco de la tarde tal y como habíais quedado, o en su último SMS no había ninguna de sus muestras habituales de cariño. Cae una gota de agua sobre tu cabeza o quizás sobre tu mano. Es solo una gota, es solo un descuido, no es nada. Espero que sean imaginaciones mías, o espero que sea algún propietario exhibicionista con ganas de juerga, pero por favor, que no empiece a llover ahora, que no llevo paraguas.

Por cierto, una gota tan fría como un SMS sobre tu cabeza, suele ser aviso de tormenta.

Escrito en Digo yo | Sin comentarios »

(248) o "Buenaventura"
26-02-2010

Se sorprendió a si mismo en aquel lugar cutre y decadente. Esa mujer, a la que le sobraban mas de 35 kilos (tirando bajo) no paraba de soltar frases que se superaban en cuanto a ridiculez una a la otra. “Querido Piscis, tu vela se deshace rápidamente, veo en ello que no sabes que hacer exactamente con tu vida”. “¡Oh! La carta de la torre, encontrarás trabajo en marzo”. Incrédulo, pregunto si le podía mirar su futuro en la bola de cristal, pues quería ver ese espectáculo tan consagrado. La vidente la sacó sin problemas y la miró. De repente, se quedó callada. Él, nervioso, le pregunto “¿Qué pasa?”, mientras buscaba ver algo dentro de esa pelota transparente, sin éxito alguno. La mujer le dijo que en un solo día conocería una chica de la cual se enamoraría profundamente y que pasaría junto a ella los días mas grandes de su vida. Irrepetibles e increíbles. Pero que luego todo acabaría fatal y que sufriría durante meses. Viendo la incredulidad en sus ojos, precisó hasta el extremo. “Sudadera azul, y ojos marrones. Pantalones pitillo y Converse negras”. Una semana después, la vidente fue al Mcdonalds de Passeig de Gracia y se encontró al chico cenando con la descripción viviente de su presagio. “¿Estas loco? ¿No te advertí?. Sabiéndolo, podías cambiarlo. Puedes evitar todo ese sufrimiento.” A lo que el le contestó que el sufrimiento ya lo conocía, pero que los días geniales e irrepetibles, no.

Epílogo: Creo que cabe destacar que la vidente se comió 5 menús esa noche y murió de un infarto. Quizás también lo había visto en su bola, pero siguiendo el ejemplo del chico pensó que la muerte era inevitable, pero que el placer de comerse 5 hamburguesas de una sentada no era nada que el destino te asegure que vas a experimentar.

Escrito en Digo yo | 1 Comentario »