Es un chico catalán quien desarrolló un estudio sobre la energía que mueve una relación. Esa que consigue que siempre a las dos partes de la pareja les parezca correcta la decisión del otro por mucho que vaya en contra de sus principios. Esa que consigue que sus cuerpos encajen perfectamente durante toda la noche en una cama como si se tratara de dos piezas de un puzzle. La misma que da la posibilidad a dos personas de recorrer toda una ciudad cogidos de la mano sin que los obstáculos de la urbe acabe por obligarles ha soltar la mano del otro. Esta es la energía que mueve una relación, la que la hace posible. Este estudioso catalán llegó a la conclusión de que esta energía gastada no es renovable y por lo tanto todas las relaciones están destinadas al fracaso. Después de su descubrimiento no tardó ni un segundo en ponerse a realizar un nuevo estudio, esta vez destinado a descubrir una fuente de energía que substituya la actual, una renovable. De momento no tenemos nuevas noticias.
Marc decide el 9 de marzo de 2010 abandonar a sus amigos y familiares, dejando Barcelona e instalándose en otra ciudad importante de la península. Decide dejarlo todo en Barcelona y empezar de nuevo. Se cambia el nombre a Quique y se olvida del Punk-rock para ser un seguidor absoluto del pop nacional. Empieza a interesarse por la liga española de fútbol y se compra la camiseta del equipo de la ciudad donde ahora reside, todo esto el mismo día en el que acude por primera vez a un estadio de fútbol. Allí se come un bocadillo vegetariano (su nueva condición alimenticia) y se sienta al lado de una chica de la que se enamora repentinamente. Por suerte para él, el sentimiento es mutuo. Curiosamente, no es hasta que la sabana enrolla el cuerpo de ambos a las 05:36 de la mañana y la chica le confiesa extasiada “creo que eres mi alma gemela” que él se pregunta si está mintiéndole o no.