[unodeveinte]
“es tan fácil como sintonizarlo bien” me dije el primer día. me lo dije cuando una canción de “la oreja de Van Gogh” nos despertó una mañana helada en tu habitación y ninguno de los dos se atrevía a salir del edredón para apagar tu radio despertador, quizás por que así ya estábamos bien o quizás por miedo a congelarnos. la canción sonaba con tantas interferencias que la convertían en un sonido inaguantable. allí, dentro de tu cama, donde estábamos a mas de 50º si no me falla la memoria, me dije que tenías que sintonizarlo bien. era tan molesto que estaba dispuesto a hacerlo yo mismo en cuanto me atreviera a salir del almohadón, a despegarme de tu espalda. pero poco a poco, la música destruida por la mala recepción de tu radio despertador pasó a convertirse en algo tuyo, como todas las cosas que no eran como supuestamente debían ser en esos días en los que dormía a 50º bajo tu edredón, y que ahora son las que mas echo de menos.
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