CARTA DE B PARA A

Estimada A,

A punto de cumplir mis veintitrés empiezo a aceptar mi papel de B en la vida de los muymuchos que han pasado, y quizás pasarán, por mi cama. Y eso me devuelve todo lo que me robó la ira, y me sorprendo amable, complaciente y secundario, de nuevo. Contigo.

En estos momentos, y tú sabes perfectamente a qué momentos me estoy refiriendo, desearía tener dos cojones como dos sandías. Y atreverme a marchar a una Lisboa donde enamorarme del cogote de un conductor de tranvía. Aún sin conocer jamás su rostro, ni el timbre de su voz. Como la Najwa Nimri de Piedras, como el Ramón Salazar en sus ficciones. Pero estoy anclado por cierta y extraña razón a esta Barcelona cinéfila que nos une.

A punto de cumplir mis veintitrés te dedico una sincera epístola por lo mucho que me [re]llena pensar que vuelves a ser una A en mi vida. Tu B.

Sé que no estás tranquila con éste dos mil nueve porque, francamente, la partida todavía está descompensada. Pero la Probabilidad y la Justicia Divina en la que cree servidor, agnóstico redomado, me hacen sospechar que la vida es como una bola de navidad. Y cuando el tiempo pasa y pasa, la nieve se decanta de nuevo, por artificial que sea, y deja entrever ese motivo anhelado y sumergido en las cálidas aguas de una esfera cristalina. La nuestra.

Francamente, México te hará el mismo bien que espero que a mí me haga Mallorca. Porque en Barcelona no huelo a mar, ahora que vivo lejos. Y eso no me gusta.

Felices fiestas. Bendito 2010 que se salta cuatro meses, que entra directamente [como agua d]en mayo.

B.

AFTER

Van los tres cantando Frente a Frente, de Jeanette, a pleno pulmón. Entonces Willy Toledo le pide a Tristán Ulloa que frene en seco. Blanca Romero se asusta.

- Para, para para!!!

Y Willy se baja atropelladamente del coche, corriendo en medio de aquel puente mientras persigue a un vendedor ambulante de nacionalidad china, ataviado con diversos indefinibles de feria. Y vuelve al coche corriendo también. Sube, aún ebrio. Entonces los mira y sobre su mano aparecen tres pins leds luminosos en forma de corazón, de color rojo intenso.

- He comprado corazones para los tres, como los nuestros están jodidos…

Sonríen, se los colocan y continúan el viaje calle abajo.

(After, de Alberto Rodríguez)

Los dos brazos dormidos

- Esta noche lo he pasado fatal.
- ¿Y eso?
- He tenido una pesadilla.
- Ajam.
- Y, al despertarme, se me habían dormido los dos brazos y no podía ni moverme.
- Joder. Yo tampoco he dormido demasiado bien esta noche.
- ¿Qué se te ha dormido?
- El blog.
- Ya… ¿Seguro que no se ha muerto?
- Yo creo que se ha ahogado de tanto rosa.

MICROPOEMA #33

Epitafio
Otra cosa que tengo hecha.

(AJO. Micropoemas 2, Arrebato Libros 2007)

Viajar en el tiempo

- ¿Tú no volverías atrás y te dirías que no lo conocieses? ¿No volverías atrás para decirte que no debes volver a verlo, que lo vas a pasar tan mal…?
- No.
- Pero tú piensa en los momentos en los que lo has pasado fatal, en los que no has entendido absolutamente nada…
- Ya lo he pensado.
- ¿Tú no volverías atrás para evitar haber ido ese día a Ronda de Sant Antoni con Plaça Universitat?
- No, no… Qué va. No me diría nada. Tampoco volvería atrás, nunca.

MICROPOEMA #32

De fiesta en Barcelona
Los lunes fueron los nuevos viernes.
Y los martes, los nuevos sábados.
Ahora los miércoles son los nuevos jueves.

Y todo eso está muy claro
a excepción de lo que fuimos
tú y yo, en los domingos de resaca.

MICROPOEMA #31

Por si se me olvida
Y llegando a Plaça Catalunya
volví a acordarme de que
no había dejado de pensar en ti
en todo el trayecto.

Y lo apunté en mi agenda.

AWAY WE GO

Los dos abrazados, en la cama, haciendo la cucharilla. Ella mirando la ventana, su futuro. Y él mirando su nuca, su presente. Entonces ella empieza a llorar, desconsoladamente, y contrasta tanto con la sonrisa de plenitud que él nos brinda a cámara, que a uno se le vacía el pecho y todo el aire del mundo viene a rellenar el hueco entre la espinal y el esternón, de un solo suspiro. Tiempo suspendido de un hilo. Y ella llora más aún.

Burt – ¿Qué te pasa?
Verona - Nada.
Burt - ¿Qué te pasa?
Verona – … ¿Te has dado cuenta de que nadie está tan enamorado como nosotros?
Burt – No…
Verona – ¿Y qué coño hacemos?
Burt – Pues… habrá que capear el temporal, ¿no?

Y se debaten entre si son o no unos fracasados. Yo no me quiero imaginar, entonces, cómo debe ser el éxito. O algo así.

(Away we go, Sam Mendes).

Un valiente

[Después de hablar durante todo el trayecto...]

- Normalmente me bajo en Provença, ¿y tú?
- Yo normalmente no pillo el ferro. Sólo he subido porque te vi en Terrassa y quería conocerte.

MICROPOEMA #30

Por cortesía
Pudiendo sentarte en tres butacas
viniste a elegir la única estorbada
por mi rodilla y mi tobillo.
Frente a mí, con las piernas cruzadas.

Y yo te cedí el asiento.