Comienza marzo en Barcelona y hasta ayer se presagiaba una primavera soleada. Pero llueve muchísimo.
Me compro un paraguas en un chino de la Gran Vía y me reúno con Oriol Tarragó para inaugurar en el blog un bloque de entrevistas: Profesionales del fantástico.
Entramos en un pequeño restaurante italiano de ambiente tranquilón. Disfrutamos de un delicioso menú finiquitado por un exquisito postre de tarta de chocolate. Mientras, charlamos. Oriol está muy apurado de tiempo, se encuentra trabajando en dos películas a la vez. Pero eso no quita que tenga unos minutos para una buena conversación.
Antes de transcribir la entrevista os recuerdo que Oriol es lo que en Hollywood se conoce como “sound designer”, el escalón más creativo del proceso sonoro de una película. En su currículum constan títulos conocidísimos como “[Rec]” (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), “Spanish Movie” (Javier Ruíz Caldera, 2009) o “El orfanato” (J. A. Bayona, 2007), que le hizo merecedor de un premio goya .También ha sido montador de sonido de películas como “La monja” (Luís de la Madrid, 2005), “El espinazo del diablo” (Guillermo del Toro, 2001) o la maravillosa “Cuento de navidad” (Paco Plaza, 2005).
F > ¿Por qué te decidiste profesionalmente por el cine?
O > Recuerdo desde pequeño, al llegar el verano, que lo primero que hacía era quedar con un amigo y hablar de todas las películas que veíamos durante el invierno.
También que al llegar la noche, cuando empezaban las películas de miedo, mis padres me obligaban a ir a la cama. Entonces, desde la oscuridad, sólo podía oír los gritos, los golpes de las víctimas o la música terrorífica. ¡Pasaba un miedo!
De esos años recuerdo especialmente películas como Blade Runner, tengo grabadas las imágenes de las chinas o los ojos congelados. Fue la época también de “Los Goonies” o “Halloween”. Me encantaba el cine de ciencia ficción. Como todos, también quería ser astronauta. La colcha de mi cama estaba invadida por el logo de la NASA.
O > Todos en mi familia son arquitectos. Están en el mundo de la imagen. Cuando llegó el momento de decidir estudiar una carrera conocí la ESCAC, me parecía super-raro que existiera una carrera de cine y audiovisuales. Mi padre no me dio el visto bueno pero me presenté a escondidas en las pruebas de aptitud. Y las aprobé.
Como proyecto final fui a Singapur de intercambio junto a unos compañeros y codirigimos un documental sobre la ciudad. No tenía idea de Asia, era la primera vez que la visitaba. Pero nos lo pasamos genial.
F > ¿Para qué sirven las escuelas de cine?
O > Es claramente un sitio donde formarse, pero no sólo eso. Es tan importante aprender con el análisis de una escena de Blade Runner como conocer gente. Actualmente trabajo continuamente con antiguos compañeros: J. A., Guillem Morales o Kike Maíllo, todos de la primera promoción.
Además, he oído que la producción cinematográfica nacional está pasando de Madrid a Barcelona. Y creo que la ESCAC es muy culpable de eso.
F > ¿Hay cantera?
O > Por supuesto. De hecho, todos mis ayudantes han pasado de ser mis alumnos a tener sus propias pelis.
F > ¿Te sientes amenazado por ellos? ¿Son futura competencia?
O > ¡Para nada! Cada vez se hacen más películas, antes la gente se peleaba por entrar en una peli. Ahora está más fácil.
F > ¿Cómo saltaste al mundo profesional?
O > Uno de mis profesores de producción hizo una peli y nos llamó a varios compañeros de clase. Tuvimos la oportunidad de ser jefes de equipo. Es un poco como hace Escándalo Films ahora con los alumnos de la ESCAC. Tienen la oportunidad de ser jefes de equipo, cobrando un poco menos, pero sin tener que empezar de meritorios y tal.
F > ¿Tuvieron tu misma suerte tus compañeros de promoción?
O > Bueno, suelo decir que somos la promoción de la posproducción. Algunos se han desvinculado del cine. Otros como David Gallart, Bernat Vilaplana y yo curramos mucho. Pero hay muchos niveles. ¡Bernat Vilaplana trabaja en “El Hobbit”! Eso son las altas esferas.
Yo estoy más vinculado al cine de terror. Tengo muchos compañeros que trabajan más en cine de autor y eso. A mí me dicen que me encargan siempre el cine de palomitas.
F > ¿Cómo es tu proceso de creación sonora?
O > Pues primero de todo tengo que tener el sonido que quiero en la cabeza. Si no me lo imagino, no puedo buscarlo. Porque si te pones a buscar y a buscar a ver qué sonido poner puede ser infinito.
F > ¿Cuál consideras ha sido tu proyecto más complejo?
O > Siempre intento trabajar película a película, y lo pasé realmente mal cuando se me acoplaron dos proyectos: “[Rec]” y “El orfanato”. Llegaba a mi casa y no sé si lloraba de agotamiento o de alegría, realmente ha sido de las experiencias más gratificantes de mi carrera.
Aunque si hablamos de dificultad, ahora me encuentro intentando sonorizar un gato-robot de “Eva”. Si te dijera el sonido que finalmente he utilizado… Mejor no, porque no serías capaz de oír otra cosa. A ver si lo adivinas cuando veas la peli.
F > ¿Futuros proyectos?
O > Ahora estoy trabajando en “Los ojos de Julia” de Guillem Morales y en “Eva” de Kike Maíllo, ya he dicho que me gusta ir de una en una, pero Kike es un gran amigo.
Aparte, estoy, como todos, expectante por la nueva peli de Bayona, un director superexigente y un pequeño (por tamaño) Guillermo del Toro. Ahora se encuentra en proceso de escritura y por supuesto trabajaré con él.
F > ¿Cómo te definirías como profesional?
O > Muy exigente conmigo mismo. Desordenado aparentemente pero con la cabeza muy ordenada. Más creativo que técnico.
F > Un sonido de cine
O > Las motos voladoras de El retorno del jedi.
F > Un sonido para borrar
O > Las motos con los tubos de escape rotos.
F > Una película de terror
O > Halloween de John Carpenter
F > Una película de ciencia ficción
O > Solaris. Y de ciencia ficción / terror: Alien.



Por otra parte, decir que este vacío en el blog se debe a la entrega de los proyectos finales. En la ESCAC las cosas van así: pasas todo el año petado de trabajo y como recompensa tienes que entregar por medio el dossier de tu proyecto final. Es el motivo por el que llevamos cuatro años aguantando tostones teóricos y bofetadas de los profesores de prácticas. Y acabamos con menos de un mes para hacerlo deprisa y corriendo.












Para ver joyas en el cine español no es necesario armarse de pico y pala, escarbar en alguna mina profunda y descubrir una ancestral y milenaria filmoteca. Sólo tenemos que inflar los pulmones, olvidar la pereza prejuiciosa y repasar año tras año las producciones nacionales.









