He pasado el fin de semana en Granada disfrutando como un enano.
Ha sido la proyección patatera con más risas de la Historia. En serio. El teatro Alhambra, majestuoso como pocos, lleno hasta la bandera. Con gente gritando desde la calle por una butaca. Increíble.
Felicidades a Javi García y a Ana Cabello. No sólo han conseguido inaugurar un festival. Han traído al tipo (¿concejal?) de cultura de la Junta de Andalucía. No sólo eso. Han gestado la hazaña de que el mismo pronunciara durante su protocolario y político discurso estas palabras: “habrá secuela“.
Que un hombre de tanta influencia prometa esto es una garantía.
Por otra parte, pude conocer en persona a Javi Ruíz y a Dani Rayado de LAS HORAS PERDIDAS. Un encuentro para el recuerdo en el que, chorizos ibéricos y tintos de verano de por medio, charlamos de todo y nada. Yo no sé ellos, pero para mí como si los conociera de toda la vida (los llevo leyendo desde hace muuuchos años).
También tuve la ocasión de visitar a Fidel Martínez. ¿No os suena la serie Mrs. Carrington? ¡Pues claro que sí! Esta siendo todo un fenómeno en internet. Él es el creador (dire, dire de foto, guionista, montador…). El jodío me hizo andar hasta los polígonos de las afueras para llevarme al Salón del Cómic de Granada (este fue mi obsequio gratuito al entrar).
Allí me encontré con los stands de siempre, los muñequitos de La Guerra de las Galaxias de siempre y con la frustración de siempre: mis necesidades materialistas son inversamente proporcionales al peso de mi cartera. Béh.
Pero no nos desviemos. GRANADA EN CORTO ha supuesto un punto de encuentro. Siempre he pensado que este tipo de eventos sirven para conocer gente maravillosa. Y esta vez no iba a ser menos. Además, la presencia de casi todos los directores tuvo la recompensa de, al finalizar las proyecciones, poder hablar con el público para intercambiar (fluidos) opiniones (me salió la vena chistosa en mi turno de preguntas, lo siento).
En definitiva: largarse de este tipo de sitios hace que a uno le invada la típica angustia de nostalgia anticipada en la que sólo cabe pensar “el año que viene más”.
¡Ah! Por cierto, ya podemos empezar a fliparnos. ¡Póster de EVA!







